Sus ojos se iluminaron. La pregunta que tanto deseaba responder por fin había llegado. Se recogió un mechón de pelo que la molestaba y lo situó detrás de su oreja. Se mojó los labios suavemente, lo miró directamente a los ojos y respondió:
- No.
En este punto tan temprano del relato debo hacer una interrupción y explicar que no es que ella tuviera tales niveles de sadismo y crueldad como para estar esperando una proposición que sabía luego negaría rotundamente, sino que la pregunta había sido formulada de manera engañosa. “¿No te querés casar conmigo?”, había dicho él. Por lo tanto, ella debió responder negativamente no para afirmar la negación sino, justamente, para negarla.
Desafortunadamente, quien no había reparado en este detalle era el otro par de ojos que se encontraba aquella noche en la habitación, que inmediatamente se llenó de lágrimas y rompió en un llanto desconsolado. No había tenido tiempo de sacar de su bolsillo la pequeña caja forrada con terciopelo rojo que contenía el anillo de oro de 8 kilates.
Ella creyó que el llanto era alegría, y lloró también. Y lo abrazó. Y lo besó. (No se acordó del anillo).Y lo desvistió. Y se acostaron y durmieron juntos.
Cuando abrió los ojos él no estaba acostado a su lado. Extendió la mano y las sábanas estaban frías. Jamás lo volvió a ver.
* Texto del Sr. Lucas Lopez Winnie (amigo de la casa)
1 comentario:
fe de erratas:
1) donde hay cosas raras entre corchetes y <> debe haber solo un guion de dialogo
2) winnie no es mi apellido real, es una treta del dueño del blog solo para que me carguen con apodos de osito...
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