En este momento los ojos del hombre solo pueden observar la boca de la dama. Boca de labios sugestivos, eróticos, sensuales. La mirada del hombre sigue firme, hipnotizado por la belleza de aquella boca que alguna vez lo ha besado.
En este momento los ojos del hombre, que ya han saboreado las curvas prominentes del cuerpo ajeno, el cabello y sus miles recortes, solo pueden dedicarle antención a la boca de la dama. Boca que esconde un mundo, con sus propias condiciones climáticas, sus calores, sus humedades, sus brisas de fresco aliento. Es en aquel refugio en donde se pierden los ojos (las pupilas y todo lo demás) del hombre.
En este momento los ojos del hombre, que intentan ir más allá, que quieren buscar la altura, que ansían estar frente a los suyos (su boca también anhela encontrar pareja), solo pueden contemplar la boca de la dama. Los ojos bobos y delatores del hombre, padecen la tortura de la admiración.
domingo, noviembre 18, 2007
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1 comentario:
tengo q dejar de robarte los textos..o tenes que dejar de escribir lindo :P
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