Lo resolverían con un juego de azar, así lo presentaron, así lo aceptaron. Uno ofrecía cancelar una deuda, el otro algo menos valioso, su vida. Las reglas eran simples, básicas y hasta estúpidas. Cada uno arrojaría un dado y el que sacase el número mayor ganaría. En caso de empate, se volvería a realizar la misma maniobra, alternando el orden de los lanzadores (quién hubiese sido primero, ahora sería segundo, y viceversa). Para determinar quien se encargaría de iniciar el juego, una tercera persona, imparcial (tal vez aquí falló todo), escondería una moneda en una de sus manos, las cuales luego ocultaría tras su espalda. Los contrincantes escribirían en un papel la mano que prefiriesen y a menos que coincidieran las opciones escogidas (en tal caso se repetiría la secuencia de escribir y comparar luego), se procedería a develar el misterio y aquel tercero mostraría donde guardaba la moneda. Aquel que hubiese acertado vería rodar su dado primero.
Uno escribió derecha, el otro izquierda. La moneda estaba en la izquierda. El que había elegido dicha mano lanzó su dado y sacó un 4. El que había optado por la derecha sacó un 2, volvió a equivocarse y perdió tanto el juego como su vida.
Aun hoy, los que lo conocieron debaten si fue el azar o el destino. Siempre debaten.
jueves, marzo 01, 2007
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1 comentario:
buenas, se termina mi cumpleaños, y este nuevo año que inauguro en mi vida queria arrancarlo con el pie derecho...por eso estoy aqui, firme como se debe!
sin mas, un feliz cumpleaños para mi y un beso enrome para ti...
sofi
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