miércoles, febrero 20, 2008

Columna de Sir Clotò (1º entrega)

La explicación más lógica, suele ser la correcta. Las mil y una posibilidades que le siguen a: "en mi bolsillo" son las que nos delatan. Barajar opciones implica, aunque a veces no lo parezca, que somos capaces.
La capacidad siempre suena alentadora: "sos muy capaz", "me sorprende tu capacidad"; sin embargo no hay que olvidarse del famoso reproche: "no pensé que pudieses ser capaz".
Entonces las capacidades pueden jugarnos malas pasadas. Capaz de robar, de mentir, capaz de esconder, de ocultar, capaz de traicionar, de osar... de siquiera pensar.
Pensar en que podríamos llegar (y retomo entonces las mil y una posibilidades que nuestra cabeza ideó) es el peor de nuestros errores (bah, en realidad el peor es... PENSAR EN VOZ ALTA).
"Soy capaz de haber dicho eso", "soy capaz de haber hecho eso" ..................................... "Capaz que lo hice"

Dudar de los capaces es sentenciarnos. No importa como concluya la historia, dimos el tiempo para que nosotros (los capaces) y todos los demás, piensen en las posibles consecuencias (y los castigos aplicables).

Al fin y al cabo, solo somos capaces de lo que hacemos, en el momento en que lo hacemos. Decir que somos capaces de algo es casi tan azaroso como asegurar que mañana sale el 34... puede salir y puede no salir.

¿En que concluye todo esto? Mejor reservarnos, hablar poco, hacer más... y por nada del mundo, jugarle al 34.


Sir Clotò.

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