Se toma dos aires para responder, un parpadeo, un segundo o un momento compuesto. Espera el abrir y el cerrar, la duda y la confirmación, el final de la articulación. Aguarda el tiempo que ya sabe que necesita, el rutinario, el mínimo, el necesario. Aguarda para responder... pero también para preguntar.
Cuesta el mismo tiempo hacerse de la valentía para responder, como embeberse del coraje para preguntar. Cuesta el mismo tiempo de dos porciones (una tímida y una prepotente). Como el familiar día y la lujuriosa noche, como el contacto de sus labios y las caricias de sus lenguas, como son y serán las consonantes... letras simples con letras adentro, letras sueltas con esqueleto, letras rítmicas con tiempos muertos, tiempos eternos y tiempos vivaces, fugaces, descarados, impulsivos... tiempos de vocales.
miércoles, diciembre 19, 2007
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