Si ya las primeras palabras son un esfuerzo, el reciclado de otras tantas, las mismas que pensé (que dicen decir) pero ordenas o estancadas, no vale la pena invertir ni tiempo, ni espacio, en tal insignificantes expresiones… Mas, si es todo lo contrario, bienvenidas sean: si son palabras que forman historias, que reviven aventuras, que suturan heridas, que traen a nuestro frente lo que sucede al costado (o a nuestras espaldas), si me cuentan como reaccionan tus huesos cuando te beso, o como se eriza tu piel cuando estoy a punta de ahogarla. Las recibo con gusto también si son letras enamoradas entre sí, histéricas, de mil interpretaciones, si se ríen en mi cara, si no se callan, si gritan y susurran, y aun siendo palabras a veces callan, y en el silencio se regocijan y juegan, saltan y brindan. Las espero ansioso si entre ellas se escapa una promesa o un deseo, o si son palabras de un chico a una chica, de abajo hacia arriba, entre besos y demases, entre armonía y puterío, de lenguas sucias o de las lavadas con jabón. Las retengo con recelo porque entiendo que así las protejo, y no doy margen ni tregua, no las presto ni las comporto, ni siquiera las muestro o insinúo… no las digo, no las escribo, nos las fuerzo…
domingo, mayo 20, 2007
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1 comentario:
creo que repetsite la palabra callar!!jajajaja, es un chistecin, no se me ofenda...
sin dudas muy bueno...veo que te ha vuelto la inspiración aunque vos no estes del todo conforme
besos
sofi
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