Imposible olvidar a Carmela, única señora con nombre propio, mujer de tacos altos y labios rojos. De paso correcto, estrecho y a la vez delicado, Carmela es la presencia que se impone y muerde... y a veces duele. Envuelve desde lejos y a los hombres marea porque es el viento en las aguas... y a veces paraguas. Tiene todos los años y no envejece, experimenta. Desparrama aventuras y ocasos, lencería fina, mujeres adversas, carmelas. Es sal y pimienta, es medidas justas y exageradas. Es utópica, es onírica, es un poco más.
No conozco a nadie que haya estado con ella... pero sospecho que estuvo con todos.
sábado, febrero 17, 2007
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1 comentario:
¿seré influenciable o simplemente me conocerás demasiado?
si, efectivamente me encanto...las palabras justas,"no envejece, experimenta" MAGNIFICO..
bueno solo eso...
te dejo un beso..
¿quien podrias ser?
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